Presidente de la Cámara Paraguaya de la Industria de la Construcción (CAPACO), Ing. José Luis Heisecke, expresó en su evaluación del año que el 2025 fue un año difícil y muy exigente para el sector de la construcción. Hubo capacidad técnica, empresas preparadas y obras en ejecución, pero el desempeño estuvo fuertemente condicionado por la falta de previsibilidad financiera, atrasos en los pagos y una ejecución presupuestaria insuficiente para el volumen de compromisos asumidos.
Agregó que el sector sostuvo actividad en un contexto adverso, absorbiendo costos financieros y haciendo esfuerzos extraordinarios para evitar la paralización de obras y la pérdida de empleo. No fue un problema de capacidad del sector, sino de funcionamiento del sistema de pagos y gestión pública.
En los últimos 10 años, ubica al 2025 en una posición 8 o 9 dentro de los últimos diez años, considerando el impacto que tuvo la falta de pagos en la actividad, la inversión y el empleo. No fue el peor año, porque hubo obras y cierta continuidad, pero sí estuvo entre los más tensos y complejos para la sostenibilidad del sector.
La posición se explica principalmente a la acumulación de deudas del Estado con las empresas constructoras, los atrasos prolongados en los pagos y la falta de un flujo financiero acorde al ritmo de ejecución de obras.
A esto se suman factores como:
• Alta dependencia del financiamiento operativo por parte de las empresas.
• Incremento de costos financieros por mora.
• Reprogramaciones presupuestarias que retrasan el reconocimiento efectivo de las obligaciones.
Todo esto generó un escenario de incertidumbre que impactó directamente en la planificación del sector.
Sobre la perspectiva para el 2026, Heisecke señalo que puede ser un año de recuperación, pero está condicionado a decisiones concretas. El país hoy tiene una oportunidad importante con el grado de inversión, que debe traducirse en mejor gestión, mayor previsibilidad y cumplimiento efectivo de los contratos.
Indicó que si se ordena el sistema de pagos, se cuenta con un presupuesto realista y se garantiza un flujo regular de recursos, el sector tiene capacidad para reactivar obras, atraer inversión privada y generar empleo de calidad.
Desde CAPACO vemos al 2026 como un año bisagra: puede marcar el inicio de una etapa de consolidación o profundizar las dificultades, dependiendo de cómo se encaren las políticas públicas en materia de infraestructura, concluyó.
Actualizada: 18/08/2026 07:45 hs
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