La industria nacional ya no puede seguir soportando las consecuencias de la fuerte apreciación del guaraní y la sostenida caída del dólar, señaló en un comunicado la Cámara de la Industrias Sustentables del Paraguay (CISPY). Ayer la cotización del dólar cerró a 5.850 en la compra y 5.950 en la venta, un 12% menos que a inicio del año.
Esta situación está destruyendo competitividad, reduciendo drásticamente los márgenes y poniendo en riesgo inversiones y empleos. No afecta solamente a las industrias sustentables ni a la economía circular: golpea a toda la industria nacional, a los exportadores y a múltiples cadenas productivas y de servicios. Cada vez son más los sectores, las empresas y los trabajadores alcanzados por este desequilibrio. En nuestro sector afecta además a industrias, acopiadores, transportistas y miles de recicladores de base.
Desde la Cámara de Industrias Sustentables del Paraguay exigimos al Banco Central del Paraguay acciones reales, concretas y urgentes. El BCP no puede seguir sin actuar como agente económico ni limitarse a observar un escenario cambiario que está dañando al aparato productivo y exportador. El sector productivo ya no necesita más diagnósticos ni expresiones de preocupación: necesita medidas efectivas que protejan a quienes producen, transforman, generan empleo y exportan desde Paraguay.
Las industrias venden en dólares, pero afrontan en guaraníes gran parte de sus costos de producción, salarios, energía, logística, transporte y materias primas. Cada nueva caída del dólar reduce nuestros ingresos, mientras los costos internos no disminuyen en la misma proporción.
La industria puede planificar y adaptarse a variaciones graduales, pero no existe forma operativa ni financiera de acomodar estructuras productivas, contratos, inventarios y compromisos laborales a bajas tan drásticas del dólar y en tan corto tiempo. La velocidad y la magnitud de esta caída impiden cualquier proceso razonable de ajuste y trasladan todo el impacto directamente a las empresas y a su cadena de valor.
A esta situación se suman los elevados costos de los fletes internacionales. La condición mediterránea del Paraguay ya representa una desventaja logística estructural para nuestras exportaciones, que hoy se agrava aún más por el encarecimiento del transporte y la pérdida de competitividad cambiaria.
Por ello, solicitamos respetuosamente a las autoridades del BCP que trasciendan el análisis de escritorio y las presentaciones técnicas, y contrasten sus conclusiones con lo que está ocurriendo realmente en las industrias manufactureras de exportación. Es indispensable visitar las plantas, escuchar a empresarios y trabajadores, observar las estructuras de costos y comprobar de primera mano el deterioro de la competitividad.
El cansancio del sector productivo es creciente y responde a una realidad concreta, no a una percepción. Solicitamos al BCP que actúe con la urgencia y la firmeza que esta situación requiere. Ya no podemos seguir esperando mientras la industria pierde capacidad de compra, mercados internacionales y posibilidades de sostener el empleo.
Defender a la industria nacional no significa pedir privilegios. Significa preservar la producción, las exportaciones, el empleo formal y el desarrollo económico y ambiental del Paraguay, concluye el documento socializado por la CISPY.
Actualizada: 12/09/2026 06:30 hs
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