Argentina limita compra de dólares

Publicado en fecha 02-09-2019
El Gobierno del presidente Mauricio Macri anunció una serie de estrictos controles financieros para tratar de detener el derrumbe persistente del peso, en medio de una crisis de confianza por el aumento de la incertidumbre política antes de las elecciones de octubre en Argentina.

El gobierno estableció diferentes restricciones para la compra y la transferencia de divisas, así como plazos para la liquidación de exportaciones, a fin de aumentar el circulante de dólares en el sistema financiero y reducir su salida, según la nueva normativa publicada en el Boletín Oficial.

“Ante los recientes acontecimientos económico-financieros desencadenados (...) es necesario adoptar medidas transitorias y urgentes para regular con mayor intensidad el régimen de cambios”, dicta el decreto publicado inusualmente un domingo, mostrando la urgencia de las medidas.

El peso, los bonos y las acciones de Argentina enfrentan una aguda turbulencia que comenzó el mes pasado, tras unas elecciones primarias en las que Macri sufrió una contundente derrota ante Alberto Fernández, el candidato presidencial del peronismo de quien recelan los inversionistas.

En una espiral descendente por temor a que Fernández adopte una política intervencionista si su triunfo de las primarias se ratifica en la votación general de octubre, el peso colapsó más de 26% tan sólo en agosto, pese al esfuerzo del banco central para frenar el desplome a través de ventas diarias de sus reservas.

Los anuncios del domingo, que durarán hasta el 31 de diciembre, disponen que los argentinos sólo podrán comprar hasta 10.000 dólares por mes, al tiempo que ciertas adquisiciones de divisas de las empresas deberán ser aprobadas por el organismo monetario, quedando prohibida la compra para atesoramiento.

Las restricciones también abarcan las transferencias de divisas desde Argentina hacia el exterior, los giros de utilidades y dividendos, y la adquisición con liquidación en moneda extranjera de títulos valores en el mercado secundario, de acuerdo con una comunicación del Banco Central de la República de Argentina (BCRA).

La entidad monetaria aclaró que los anuncios buscaban lograr mayor estabilidad cambiaria y proteger al ahorrista. También precisó que no habrá limitaciones para extraer dólares de las cuentas que están en esa moneda ni impedimentos al comercio exterior o restricciones sobre viajes.

Los anuncios, que recuerdan a otros controles que Argentina implementó en el pasado reciente para tratar de lidiar con desbordes financieros, se presentan poco después de que el gobierno anunciara otras medidas sorpresivas, como una audaz postergación de pagos de la deuda la semana pasada.

El derrumbe del peso aceleró una tasa de inflación que ya era elevada, por encima de 50% anual, en una economía golpeada por la recesión. El Fondo Monetario Internacional (FMI), que el año pasado dio un crédito de 57,000 millones de dólares a Argentina, sigue la grave situación de cerca.

La expectativa en lo inmediato se enfocaba en cómo operaría el mercado cambiario argentino en la apertura del lunes. Desde las primarias del 11 de agosto, el BCRA tuvo que desprenderse de más de 2.000 millones de dólares.

Calificadoras dan un duro golpe a Argentina
Tras el alza de calificación de Standard & Poors, que había rebajado la deuda argentina a default selectivo y que este viernes la elevó a “CCC-”, la agencia crediticia Fitch también decidió bajarle el pulgar a Argentina. Por su parte, Moody’s también revisó a la baja los títulos argentinos, aunque todavía no los ubicó en la categoría de default.

Según informó la agencia de noticias Reuters, Fitch cree que el país está “en default de sus obligaciones soberanas”, y que lo ocurrido constituye “un canje de deuda en problemas”.

En concreto, decidió rebajar la deuda de largo plazo, tanto en dólares como en moneda local, así como la deuda de corto plazo a la categoría de default restrictivo.

“La rebaja se produce después de la decisión unilateral del gobierno de extender el plazo de pago de algunas obligaciones”, justificó Fitch.

“Fitch entiende que esta extensión de vencimiento se ha impuesto a los instrumentos que vencen el 30 de agosto, y se aplicaría a los siguientes vencimientos en las próximas semanas”, dijo el comunicado de la agencia.

Una semana después de las PASO, la calificadora ya había anticipado que el default de Argentina era probable y había pasado la nota local de “B-” a “CCC-”. Y, en una visita al país su representante, hace sólo nueve días había anticipado que veía posibilidades de que el país tenga que reestructurar su deuda.

En tanto, la calificadora Moody’s anunció que revisó la nota de Argentina a la baja, en sintonía con “la creciente expectativa de pérdidas para los inversores como consecuencia de una presión cada vez mayor en las finanzas del gobierno, reflejada recientemente en la decisión del gobierno anunciada el 28 de agosto de postergar el pago de la deuda a corto plazo por un monto mayor a 8.000 millones de dólares y por manifestar su intención de reestructurar parte de la deuda soberana a mediano y largo plazos”, explicó la agencia en un comunicado.

En concreto, Moody’s bajó las calificaciones de “B2” a “Caa2”. Las calificaciones sénior no garantizadas de las autorizaciones permanentes también fueron rebajadas a “(P)Caa2” desde “(P)B2”. Estas calificaciones fueron colocadas en revisión para la baja, explicó.