Solicitan la más alta regulación para moneda virtual de Facebook

Publicado en fecha 05-08-2019
El proyecto de divisa virtual de Facebook, Libra, no deja indiferente a nadie. El grupo de trabajo formado por el G7 para el estudio de las llamadas stablecoins, las criptodivisas referenciadas a activos subyacentes estables (entre los que se citan las divisas de reserva o la deuda pública de países sólidos), solicitó que el desarrollo de estos activos esté sujeto a los estándares de “la más alta regulación”. El informe definitivo estará listo en octubre.

Así lo expresó Benoît Coeuré, presidente del grupo de trabajo y del Comité de Pagos e Infraestructuras de Mercado del Banco Internacional de Pagos (BIS, por su sigla en inglés). El banquero francés, que también es miembro del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE), cree que estas monedas sólo lograrán una credibilidad auténtica si se exponen a una supervisión rigurosa, como la del resto de agentes del sector financiero.

“Hay que aplicar el concepto de mismo negocio, mismos riesgos, mismas normas”, que indica que el acercamiento por parte de los reguladores a estos nuevos activos debe ser global, sostuvo Coeuré. “Cualquier vacío legal o inconsistencia debe ser identificado y abordado”, destacó.

Pero que la puesta en marcha de la Libra de Facebook y otros activos de este tipo conlleve riesgos y precise una supervisión estricta no quiere decir que las autoridades no valoren el proyecto, a diferencia de lo que ocurrió con el bitcoin, criticado por los supervisores por su volatilidad y carácter especulativo. Según asegura el grupo de trabajo del G7, la moneda de Facebook (y el resto de potenciales stablecoins que pudieran surgir en el futuro) tiene potencial para alimentar la competencia en los servicios de pagos, para abaratar y hacer más rápido el envío de remesas y mejorar la inclusión financiera.

Esto resulta especialmente relevante en aquellas regiones con mayores carencias en lo que se refiere al acceso a los servicios bancarios y de pagos por parte de la ciudadanía, como los mercados en desarrollo.

“El desarrollo de estas iniciativas destaca la necesidad de incrementar los esfuerzos públicos y privados para mejorar los sistemas de pago ya existentes”, explicó el banquero francés.

Para el grupo de trabajo del G7, todavía es necesario un esfuerzo significativo por parte de los desarrolladores de estas monedas, así como una mayor conexión respecto a los potenciales usuarios y las autoridades públicas.

“Eso sólo se conseguirá si se asegura la transparencia de los procesos y se proporcionan más datos para realizar evaluaciones”, agregó.

En la actualidad, los riesgos son mayores que las ventajas. Entre los que más preocupan a las autoridades destacan los problemas de ciberseguridad, la posibilidad de fomentar el lavado de dinero, el financiamiento del terrorismo y la evasión de impuestos. Además, temen las disrupciones sobre la estabilidad financiera, sobre la propia cadena de transmisión de la política monetaria y sobre el sistema de pagos internacional. De momento, Facebook ha paralizado el desarrollo de Libra hasta lograr la autorización pertinente.