Países que adelantan pago de deuda generan distorsiones en su economía, según el FMI

Publicado en fecha 03-06-2015
Algunos países con elevados niveles de deuda pública podrían ser capaces de “simplemente vivir con ella”, porque recortarla conllevaría sus propios riesgos, comentaron tres funcionarios del Fondo Monetario Internacional (FMI) en un artículo que cuestiona décadas del dogma sobre los beneficios de la austeridad.

La zona euro y otras economías avanzadas se han enfrentado a abultadas deudas tras la crisis financiera mundial del 2007-2009 y algunas de ellas también a las presiones para satisfacer a los mercados mediante una rápida consolidación fiscal.

El fondo monetario ya ha advertido que recortar el gasto o aumentar los impuestos demasiado rápido después de la crisis podría afectar el crecimiento. Ahora, Jonathan Ostry, Atish Ghosh y Rafael Espinoza, economistas del FMI, llevan ese consejo un paso más allá, con el argumento de que los países capaces de financiarse ellos mismos en los mercados a costos razonables deben evitar los efectos económicos perjudiciales de la austeridad.

“Una solución radical para el alto nivel de deuda es no hacer nada en absoluto”, escribieron en un blog que no representa la posición oficial del FMI, pero que podría ayudar a dar forma a sus políticas.

“La deuda es mala para el crecimiento (...), pero eso no deviene en que el pago de la deuda sea bueno para el crecimiento. Éste es un caso en que el remedio puede ser peor que la enfermedad: pagar la deuda requeriría una mayor distorsión de la economía, con el correspondiente mayor estrago en la inversión y el crecimiento”, sostuvieron.

En cambio, los países pueden esperar a que sus índices de capitalización de deuda caigan mediante un mayor crecimiento económico o un aumento en los ingresos fiscales a través del tiempo.

El debate sobre la austeridad se ha convertido en un tema político candente en países como Reino Unido y Grecia ante las protestas de la población por los recortes de presupuesto.

Los economistas del FMI no mencionaron países específicos, pero citaron una carta del 2014 de Moody’s Analytics que ubicó a las economías más avanzadas, incluyendo Estados Unidos, Reino Unido y Alemania, en la zona verde de un amplio espacio fiscal, lo que significa que no hay prisa para un recorte de deuda.

Francia, España, Irlanda deben ser cautelosos sobre la deuda, mientras que Portugal se enfrenta a “riesgo significativo”. Japón, Italia, Grecia y Chipre enfrentan un “grave riesgo”, lo que significa que deben reducirla, según la carta de Moody’s.

“Donde el espacio fiscal se ha agotado (...) las restricciones para que la deuda sea sostenible dejan pocas opciones”, indicaron los tres economistas en el blog. “Esto ciertamente se aplica a países como Grecia”, sostuvieron.

La economía tradicional sostiene que las cargas de deuda deben ser pagadas antes del plazo por una serie de razones. Sin embargo, la crisis de la deuda europea ha demostrado que las obligaciones pueden abrumar rápidamente la capacidad de un país para pagar. Los inversionistas pierden la confianza y se elevan los costos de endeudamiento, provocando contracciones económicas difíciles, o incluso el cierre a los gobiernos en los mercados de bonos.

La misma teoría dice que los países necesitan crear amortiguadores contra futuras crisis potenciales. Grandes cargas de deuda pueden pesar sobre el crecimiento, ya que los inversionistas mantienen su dinero en efectivo almacenado a la espera de una demanda.

Debo, no niego; pago, no tengo
Las negociaciones entre Grecia y sus acreedores continúan y cada vez se vuelve más probable que el país heleno se declare en suspensión de pagos.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) sería uno de los afectados, aunque en siete décadas de existencia Grecia no sería el único país en no poder hacer frente a sus obligaciones. En estos 70 años, sólo tres países han caído en impago, afectados por guerras, revoluciones y violencia extrema.
Así, el caso de Grecia sería insólito, pues se trataría de la primera nación cuya razón para no realizar los pagos es el tamaño de su propia deuda, que la ha llevado a una crisis financiera.

Los malos pagadores
Sudán. El país africano lleva retrasos en el pago al FMI desde 1984, cuando se encontraba en plena guerra civil, afectado por una dura sequía. Actualmente, tiene un adeudo de 979 millones de DEG (Derechos Especiales de Giros) con la institución, que en 1986 declaró que no podía seguirle dando dinero.

Somalia. País también de Africa que lleva desde mediados de los 80 sin pagar al FMI, cuando Arabia Saudita prohibió la importación de ganado y el estancamiento de Oriente Medio redujo las remesas de los emigrantes somalíes a su país. El fondo reconoció al presidente Hassan Sheikh Mohamud en el 2013, sentando las bases para reanudar las relaciones. Somalia debe unos 234.6 millones de DEG al FMI.

Zimbabue. Es el caso más reciente, se dio en el 2001. El FMI culpó a las políticas del presidente Robert Mugabe, que incluyeron las expropiaciones de tierra a los agricultores blancos, lo que redujo drásticamente las exportaciones y los ingresos derivados de ellas. Actualmente debe 81.1 millones de DEG.

El FMI ha dado la opción a Grecia de unificar todos los pagos de este mes. Se trata de un procedimiento que está a disposición de todos los países, pero sólo ha sido utilizado por Zambia en los 80.
Fuente: eleconomista.mx